jueves, 22 de marzo de 2012

Pequeños esbozos: La madriguera del conejo

Caía y caía, y el agujero parecía no tener fondo, y yo seguía cayendo.

Pero aterricé en algún momento de mi caida, sobre tierra húmeda. Estaba oscuro. Busqué mis cerillas en los bolsillos de la chaqueta, pero no logré encontrar más que una. La encendí con la suela del zapato, y por un momento pude vislumbrar dónde me encontraba.
Hasta dónde alumbraba la parpadeante luz sólo alcanzaba a ver tierra. Un túnel que se extendía hacia lo que yo suponía que era el interior del mundo, siempre en línea recta, sin descender ni ascender. Por las pequeñas raíces que se observaban en las paredes y el techo suponía que no estaba muy lejos de la superfície, y eso me daba confianza, así que empecé a caminar antes que se apagara la cerilla, para tener un poco de luz y ver si podía distinguir algo en las lejanas cercanías del halo luminoso.

La cerilla no duró mucho más, y a pesar de quemarme las yemas de los dedos, el túnel seguía recto, intachable. Y yo seguí recto con él, durante lo que parecieron horas y al mismo tiempo segundos. Pero cuando empezaba a notar el cansancio en mis piernas, noté una pequeña corriente de aire, casi imperceptible. Aire fresco. Aire limpio. Seguí el soplo de aire por el túnel, que empezó a descender levemente. Durante un buen tramo nada ocurrió, hasta que empecé a vislumbrar una luz en la lejanía, un pequeño punto, y el túnel volvía a ser recto. Empecé a correr hacia la luz, ya podía ver la hierba, los árboles, el cielo y sus nubes, brillando en un día perfecto de principios de primavera.

Pero la ilusión me jugó una mala pasada. Con mis prisas para llegar al mundo exterior después de lo que me parecieron meses encerrado en ese túnel, vagando sin rumbo y sin embargo siempre en una dirección, no vi el agujero que se abría delante de mis pies, de apenas dos metros de largo y uno y medio de ancho. Y no pude agarrarme, y caí.

Y caía y caía. Y el agujero parecía no tener fondo.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Alma Matters

Enamorado de mi alma y corazón,
vagué errante en su busca,
y hasta que no la encontré, vagabunda,
viví sin tener juicio ni razón.

martes, 20 de marzo de 2012

Sueños

Así que me senté en el borde de la cama, y pensé en todas las cosas que había hecho durante mi vida hasta ese día, y me di cuenta de que por más que lo intentaba, solo podía pensar en mis aspiraciones fallidas, mis sueños hundidos y mis ideas caídas.

Me di cuenta de que de todos estos años solo quería guardar pequeños pedazos con los que no podía ni crear un cuadro decente. Tantas cosas hechas, y tan pocas de verdad. Tan pocas fueron reales, tangibles, sentidas por mi cuerpo además de por mi mente. La gran mayoría de mis experiencias estaban guardadas en rinconcitos de memoria dentro de mi cerebro, en armarios cerrados con llave dentro de la habitación sin luces ni ventanas. Y allí guardaba mi ser.

Esta no es la vida que había querido, pensaba, y creía que el mundo estaba equivocado conmigo, que valía mucho más de lo que había pagado por mí. Porque yo tenía ilusiones, tenía sueños, tenía espíritu, tenía un alma ligera y feliz; pero fue pasando el tiempo y mi cuerpo no cumplía lo que mi alma deseaba. Mi mente ponía trabas a todos los planes, mis sentimientos me consumían en soledad. Mis ilusiones quedaron truncadas, mis sueños encallaron y se hundieron en la más fría agua, mi espíritu se volvió seco y oscuro.
No pude llevar a cabo nada. Todas mis proposiciones quedaron en mi mente, y me consumí lentamente en mi auto-humillación.

Y acabé en este rincón, solo, vagabundo, triste y malvado. Perdido entre los hechos que debieron ser y los que, gracias a mi triste vergüenza, fueron.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Un pequeño pedazo de mi

"Cuéntame de esos mundos de los que tantas veces me hablas, tan ilusionado, y yo te diré si son posibles o no", me dijo, supurando convicción por cada una de las palabras que expulsaba su boca. En ese momento me di cuenta de que no estaba entendiendo nada de lo que le explicaba. Me oía, sí, pero escogía las partes que quería comprender. Aun así, me dispuse a explicarle una de mis habituales escapadas de la realidad:

"Cuando estoy huyendo se convierten en mi realidad, y aunque en un principio lo sepa, la línea entre la realidad y mi Universo se va difuminando como una pintura al pastel se esparce en un lienzo. Puede que vea mundos enteros y especies maravillosamente mías; puede que todo mi alrededor se transforme en forma, color y sonido; o simplemente mi realidad se vuelve irreal y salgo de ella como un personaje de cómic sale de sus viñetas. Y todo se vuelve tan tangible que en ese momento existe completamente dentro y fuera de mi", le contesté, y me dijo que era la mayor sarta de tonterías que jamás le había contado. Yo le repliqué que si podía creerme que existía la magia, que la ciudad no era humo y miseria sino verde y río, prado y bosque; que vivía dentro de un cuadro, fuera del mundo; que yo mismo era la música y mi Universo una sinfonía. 

Si podía creérmelo todo era porque tenía fe. Tenía fe en que, al tener fe en mis sueños, algún día se harían realidad y todo el Universo cambiaría de principio a fin. Pero no puedes convencer con sueños a quién no cree en la imaginación.

L'habitació del piano

L'habitació del piano sempre va ser la meva preferida. Un cop passaves la porta blanca amb les manetes daurades, et trobaves en una gran habitació, amb el terra de fusta fosca, un xic tenyida del color de les roses roges a la primavera.
Al bell mig de la paret esquerra hi havia una gran llar de foc, amb les rajoles ennegrides i una petita pila de cendres a dintre. Davant la llar de foc s'hi trobava una tauleta de color marró cafè, i a cada banda de la tauleta dues butaques verdes.
Just davant de la porta es veia la finestra, de portes dobles, de fusta blanca, de grans vidres. L'arc superior de la finestra gairebé tocava el sostre, i a través d'ella es veien els jardins i un xic més enllà, el bosquet de pins. Les cortines blanques s'agitaven lleugerament amb el ventet reconfortant d'un dia assolellat de mitjans d'estiu. La olor d'herba verda, de rosers en flor i de bon temps es combinava amb els rajos de llum que penetraven, dolços, dintre l'estància.
Però el que més destacava d'aquella habitació no era la pau que s'hi sentia al seu interior, sinó el negre piano de cua que, al bell mig dels rajos de sol brillava, altiu i orgullòs, en un suau dia d'estiu.

martes, 13 de marzo de 2012

De los hechos a las palabras

Hoy doy comienzo a este blog, titulado de forma refleja a mi tumblr, From words to acts. Así como el tumblr sirve para lo que sirve un tumblr, en este blog voy a ir dejando retazos de mi vida y de mi imaginario en forma de textos, acompañados o no de imágenes.

Habitualmente serán textos cortos, quizá algún poema ocasional que no me parezca demasiado absurdo, y quizá podría haber algún día una historia con continuación.

Para la primera entrada, me reservo el derecho de no publicar texto "literario" en absoluto, y no puedo asegurar la continuidad de mis publicaciones ni su periodicidad.

A todos los que alguna vez entreis, gracias de corazón.